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domingo, 8 de agosto de 2010

· Los pollos Europeos...


Éste es el sino del abastecimiento urbano: para tanta gente no hay más bemoles que producir en masa con métodos industriales. Con lo fácil que es coger una lata de pintura y un poco de mantillo y plantar una tomatera; crece sola con un poco de sol que madure su rojo fruto.

 Los que no contribuyen a paliar esta insipidez, son los intermediarios que desde sus asepticas oficinas controlan el negocio entre los agricultores y transportistas. Se mueven en volúmenes de negocios enormes. Transportan los tomates, los pollos, y todo lo criable, a distancias absurdas para acabar comiéndote un tomate argelino madurado en el camión o un pollo vietnamita con muy mala cara. Sus beneficios son superiores al 40% del negocio, e imponen las condiciones innegociablemente.



Tanto papanatas manifestándose contra la fiesta de los toros por su crueldad, y luego no pían con las granjas masivas y los mataderos sistemáticos que abastecen a las grandes superficies. Si quieren abolir la crueldad animal, que empiecen por éstos primero, y que después vayan a por todo lo demás. Eso sería consecuente al menos. Por lo menos todavía hay gallinas tomateras que se crían en su medio natural y no hacinadas.

"Feos" Kiko Veneno (La familia Pollo -2000-)

jueves, 6 de mayo de 2010

· Schumann y sus circunstancias

Hace poco me llegó un comentario en el que se planteaba la carrera de Schumann como un continuo intento de “impresionar” a Clara su esposa (también compositora y excelente pianista como sabemos). Una lucha constante por deslumbrarla con la brillantez de su composición… un acto continuo de amor hacia ella.
El que conozca algo de la biografía de R. Schumann sabrá que ésta estuvo dramáticamente marcada por su enfermedad mental. Puro caldo de cultivo del romanticismo mas brillantemente emotivo.

· ¿Héroes?...¡¡¡¡mis padres sí que son unos heroes!!!!


Nunca podremos valorar en su justa medida a la generación de nuestros padres, que desde una situación precaria y sembrada de necesidades, nos han dado la mejor lección de generosidad. Esa generación es de otra pasta, una nobleza humilde que sacaba las fuerzas de la necesidad de romper con una cadena de miseria de posguerra y el anhelo de que sus hijos pudieran ser algo más en la vida que lo que ellos pudieron ser.
En estos mementos de crisis, cuyas dimensiones y repercusiones empezamos a entrever, pienso que un pueblo que tiene educación y cultura mantiene y conserva la dignidad ante la adversidad y sabe también como comportarse y conducirse sin recurrir a fantoches mesiánicos oportunistas. Aquí hemos vivido en un ambiente de engañosa opulencia pero creo que no hemos hecho nada en el aspecto del “crecimiento personal” y MORAL. Espero que algún día aprendamos la lección.
A mi modo de ver la única receta sostenible es la de Cultura, trabajo, amor.

· Toboganes anímicos

El sentido del equilibrio. Creo que la mayoría de los mortales no somos más que péndulos que vamos oscilando entre las flaquezas de la vida. La armonía del alma queda sólo reservada para unos pocos y los demás nos debatimos en una continua sucesión de subidas y bajadas, que dependiendo de la persona puede ir desde un tobogán de niño, a una montaña rusa diabólica de cualquier parque temático (traumático) al uso.
Esa tendencia, como dolencia. se puede agravar sobremanera.



Cuando el animo no acompaña todo se derrumba como un castillo de naipes. Lo único verdaderamente importante es tener salud, todo lo demás viene por añadidura.
Afortunadamente el sueño y el descanso nos pueden traer serenidad al alma. Como si de una pequeña muerte se tratara, nos hace renacer día a día para enfrentarnos a los problemas materiales y espirituales de la existencia.
Aún así, envidio a los que aun teniendo situaciones difíciles, complejas, críticas que afrontar, pueden desconectar el resorte y descansar a pierna suelta sin que ello les atenace ni angustie.



Si estás atravesando la típica época de bajona (no nos olvidemos de la astenia primaveral), sólo te puedo decir que ánimo y que pronto pasará y que aquí estamos para lo que te haga falta.

· Verano en Sevilla

Me decía un amigo de la infancia, que del verano sólo le gustaba la primera semana, y que el resto le sobraba, estaba de más. A mí ni siquiera me complace el primer envite de la caló.
Los que padecemos el vivir en Sevilla, lo soportamos como una maldición de los Dioses. El fértil valle del Guadalquivir, tan acogedor de grandes pueblos que apreciaron sus virtudes, tiene sin embargo un clima en verano que in-civiliza al más pintao. Por eso creo que los romanos de Itálica veraneaban en las playas de “Baelo Claudia” en Bolonia (Tarifa).

A mí me cambia el carácter cuando empiezan las calores; Me vuelvo irascible, poco hablador y sociable (sí, más aun). La ciudad, a medida que se aproxima el calor, muta de su aspecto de urbe meridional con sus naturales atractivos, a un paisaje cada vez más tercermundista y desolador. La gente utiliza el calor como coartada para hacer más desaguisados y tropelías, tanto en lo cívico, como con las normas de tráfico. La limpieza brilla por su ausencia. Se llenan las calles de esos charquitos de los desagües de los aires acondicionados que dan mal aspecto. Los malos olores hacen su aparición. La atmosfera adquiere un aspecto turbio y sucio, insano.
En los meses de julio y agosto aparece en Sevilla un paisanaje raro; no son guiris. Parecen gentes escapadas de un conflicto bélico con aspecto de refugiados-mercenarios. A mí me dan siempre muy mala espina.

Anhelo la llegada de la época de lluvias, porque como bien dice mi amigo Bate, la lluvia civiliza y se lleva por delante todos los malos rollos que se apoderan del aire y así respiramos mejor.

miércoles, 5 de mayo de 2010

· Caló

¡Hase una caló loca!... y a mí me tiene descompuesto der tó!
El tiempo parece siempre un tema recurrente cuando no se tiene de otra cosa de la que hablar. Pero señores aquí en Sevilla es el tema que más preocupa y ocupa. Es una cuestión insoslayable. Y es lógico que así sea. El factor ambiental lo cambia todo, y así unos, los menos, parecen sentirse a gusto con esta vida saunística mientras la mayoría, cuando el levante no nos da tregua (¡¡¡vaya mes de agosto!!!), nos vamos arrastrando a duras penas por el cansancio y desgaste acumulados.

A mi me afecta sobremanera. Me reduce notablemente la capacidad de discernimiento. Sufro con los calores de bloqueo mental. Me produce también ta-ta-tartamudeo, y todo me resulta como más irreal. Recomiendo leer para ilustrar esto último la novela de Albert Camus “El Extrajero” y en concreto el pasaje en el que Meursault mata al árabe.

Llevo toda la semana con trastornos serios del sueño. Me desvelo angustiado por un hormigueo casi eléctrico en los brazos y las axilas, y tengo que saltar de la cama como un resorte y tirarme al suelo. Si esto sigue así tendré que ir al medico también, aunque luego me acabo diciendo que son rachas. ¡que rachitas mas malas!

· Flaquean las fuerzas

A veces es duro continuar. Conseguir tener el impulso suficiente cada mañana para enfrentarse con la aventura de vivir. A veces crees que no vas a poder con todo, y a veces te sientes completamente vacío. No sé si será el caso, pero la maldita rutina hace que uno se deslice hacia abajo empujado por la abulia y engrasado por la monotonía.
La paradoja de la vida hace que lo que por un lado nos da estabilidad, que es el trabajo cotidiano y los hábitos diarios, por otro lado es lo que corrompe nuestro impulso vital; la mecanización de las tareas diarias, repetidas una y otra vez hasta el infinito, es la que mata muchas veces el ingenio, la chispa, la limpieza mental que nos permite analizar los acontecimientos vitales.

Luego están las malas rachas. Esas no duran un día. En mi caso se han alargado hasta la desesperación, y te puedo decir que el asidero religioso no ha sido suficiente. No entiendes la arbitrariedad del reparto de cargas en el Mundo. Buscas argumentos que con el paso del tiempo se agotan, o se caen estrepitosamente por el peso de la realidad. No hay nada…Naaaada que alivie esa pena. Maldices lo divino y lo humano, y te quieres morir.
Una vez pasada (la racha de turno), ves que los nubarrones siguen allí al fondo, y que en cualquier momento se pueden volver a colocar encima y descargar su ira de nuevo sobre tí.


Tú has conseguido sacar de ese día de gráfica plana, ligeramente descendente, algo hermoso.
La capacidad de retorcer la rutina hasta darle la vuelta y mirar más allá, es el músculo que nos debemos proponer entrenar día a día...hasta la próxima racha.

· Verdaderas desgracias

Nuestros problemas son una insignificancia comparados con la hecatombe de Haití: eso sí que son desastres dolorosos, agravados sobre problemas de abandono y desidia. Les vienen todas en el mismo lado. Parece que Dios (y no soy católico a ultranza), con esta desgracia nos quiera abrir los ojos a una situación de injusticia y dejadez en la que en mayor o menor medida el “primer mundo” tiene gran responsabilidad. ‘Lo único necesario para el triunfo del mal es que “los buenos” no hagan nada’ (Edmund Burke).

La Elegía de Fauré es una música que le vendría bien a tanto dolor. Me ha llegado al alma tan bella música. 

· Molestias en el recto

Si tengo que quejarme de aglomeraciones festivo-deportivas aquí en Sevilla, es del “porculo” que dan los de la liga-de-primera-división. Con dos equipos en una misma ciudad (el Betis está ahora en 2ª, pero es el mismo bochinche), es un suplicio semana tras semana.
Cuando salen todas las criaturitas del furbo, lo hacen en el mismo orden y respeto que una manada de ñús acosada por una banda de leones y cocodrilos del Nilo. Me veo obligado a consultar la información de los partidos para poder darles esquinazo.
Los pasos se concentran en una semana al año… y no hace daño.